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26 de diciembre

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U n

p i b e

i  m  i  t  a

con  sombraschinas

en la  pared  de  su  casilla

los juguetes que el cerdo de santa claus
nunca
le

t
r
a
j
o
.


Porque no te vas?

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10:20 PM
Estoy acá, esperandote como espero el aguinaldo o a los reyes magos.
Sobornando al tiempo con sahumerios de tilo, viendo por canal Crónica como los asesinatos se convierten en muertes naturales.

11:15 PM
Estoy acá, un poco agnostico, entre el ateísmo, un vaso de frnet y el miedo a no creer.
Estoy acá, fabricando cruces con el cebo sobrante de las velas que prendí rogando...

00:30 AM
Estoy acá, juntando firmas contra el hambre, el dolor, las esperas y los viajes en tren (ex ferrocarril Roca, Constitución-Ezeiza) en las horas pico.

01:23 AM
Estoy acá, repartiendo panfletos con la cara de los recuerdos perdidos, de la gente perdida, de el tiempo perdido.

03:15 AM
EStoy acá, cerca de tu @ y de la voz de tu puto celular que me dice "apagado o fuera del área de cobertura"

4:38 AM
Estoy acá, con el quinto insomnio en las pupilas, pariendo luciérnagas de cal que van cayendo como misiles en Bagdag
Estoy acá, juntando uvas de mi árbol genealogico, afiliado a este "amor brujo", sensible, sexual, casi virtual.

05:17 AM
Voy a seguir acá, por lo menos hasta que el mozo termine de poner las sillas sobre las mesas o hasta que me diga: "ya no creo que venga, está amaneciendo, tomaste mucho, Por qué no te vas..."

La carta

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Cuando entró vio la carta sobre la mes.
Una rara sensación, le atravesó el cuerpo.
Todo estaba en orden... y no.
Agarró la carta, la abrió cuidadosamente y comenzó a leerla:

Perdoname por la forma que me voy.
De otra manera tal vez, no hubiera podido.
No te sientas culpable, la culpa quizá no sea de ninguno de los dos, sino de la rutina y del tiempo. Vos mismo me diste una hermosa definición del tiempo: "animal invisible, ligero y hambriento que deambula por la piel y la mente, como polizón de un barco fantasma".
Te acordás?
Antes de despedirme, quería decirte dos cositas: 
la perilla de el horno es la que tiene una rayita roja y la remera negra con la cara de Jim Morrison, que usabas para dormir, no la tiré, está en el segundo cajón del ropero. Si, el que era mío.
Bueno, ahora si me despido
Cuidate mucho, un beso.


La tarde pesaba-pasaba como emigrando, mientras las paredes de la casa le contaban historias que jamás había escuchado.
El vidrio del portarretratos los mantenía jóvenes, felices, juntos...
Dejó la carta entre un cenicero cargado de colillas, un libro de rilke y un signo de pregunta.
Puso a calentar el agua, el mate todavía estaba tibio, como el recuerdo.
Prendió un cigarrillo, y se quedó a esperar la noche,
como un chico que espera que se caiga el trapecista.

Afuera, en alguna parte...

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El telefono suena insistentemente.
Ella está recostada en el sillón, pensando en lo que no es
En lo que quiere que sea.
Una luz tenue apenas la rescata de la oscuridad total.
Es sabado a la noche.
Afuera, en alguna parte, alguien estará prometiendo amor eterno,
en alguna disco de moda, simil humanos estarán saltando al ritmo de el ruido, las pastillas de extasis y agua mineral.
Muchos otros estarán robando, mirando una obra de teatro, emborrachandose, bailando el vals con la de quince, leyendo a Eurípides, escribiendo poemas eternamente inéditos, haciendo el amor en hoteles baratos, caros, intermedios, asesinando o simplemente tomando mate con cafe.
Ella se asoma a la ventana y siente la caricia de la noche, como la caricia de una madre a su hija.
Cierra los ojos para mirarse por dentro, pero también es de noche.
Camina hasta la heladera, agarra unos chocolates de el día anterior y vuelve a sentarse en el sillón
La voz llena de fuerza de Kurt Cobain cubre el sonido de el teléfono, cada vez mas lejano, inaudible, inalcanzable... como la mañana.

Campanita.

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Jugar con tu muñeca, la de trapo, la fea, la preferida.
Jugar, hacer sombras chinas aunque solo me salga la de el perro, y mal.
Ser el árbol al cual te trepás, aunque los meniscos me juren venganza.
Jugar al gallito ciego para no ver la hora ni pensar que llego tarde a trabajar.
Jugar y dejarme ganar para que no te enojes.
ganarte para poder disfrutarte también cuando te enojás.
Cambiarte chupetines "Pico dulce" por besos largos.
No jugar cuando llego tarde y la noche ya te puso pijamas de Barbie y sentirme la moneda falsa de 50 centavos en la alcancía de tus sueños, el caballo de la calesita en el invierno más frío, la pared de una fábrica abandonada, el arcoiris de los ciegos, la calle de tierra cuando llueve, la botella sin mensaje, un náufrago de papel vegetal...
Y seguir jugando.
Jugar a ser inventor y poeta para crear relojes de arena mojada,
cargados de poesía, y tenerte siempre ahí.
Es decir, jugar toda la vida para alargar tu niñez
i  n  d  e  f  i  n  i  d  a  m  e  n  t  e

Las hadas drogadas

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Me dejaste en un mundo de fantasía
Me quedé jugando a la ruleta rusa con tapas de cerveza (y whisky del bueno)
Remontando cartas de amor en el falso espacio de la existencia.
Escuchando reproches de la garganta de un reloj.
Caminando por las calles adoquinadas.
Pintando grafittis en noches lluviosas.
soñando insomnios con costureras inmóviles.
Acariciando almas en pena y viceversa.
Jugando con hadas drogadas que me ayudan a coser
 los cristales rotos de la mala suerte.
Me dejaste.
Yo me quedé como un carrito de supermercado, cargado de cartones, latas, recuerdos, botellas, fotos; esperando el tren blanco, el tren fantasma, el que no tiene asientos, el que trae cartoneros, el que no para en todas las estaciones.

Flores de bogotá

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La mañana soltaba sus pajaros color naranja a un cielo perfecto y perverso.
Caminé hasta la parada, todavía traía, en los ojos y en el resto del cuerpo, los exesos de la noche.
El colectivo estaba vacío y recién baldeado, el olor a pinolux se mezclaba con una canción de Pink floyd, wish you were here.
Mi mirada se diluía a través de la ventanilla que no paraba de contarme historias de circos vagabundos
Afuera, las calles y las casas quietas de sonidos.
Los jardines cargados de adjetivos pintaban con aguafuerte magnolias de metal.
Un canillita en bicicleta tiraba con destreza, por encima de las rejas, los muertos del día anterior.
Seguí viajando con la mente, mirando todo... nada...
Wish you were here.
Dos operarios caminaban en silencio, hipnotizados, en dirección a los ángeles grises que las chimeneas de las fabricas inventaban.
Llegué a mi casa. "desde el piso quince todo se transforma", pensé.
Traté de reconstruir lo sucedido e hize un collage con diferentes partes de tu cuerpo.
En ese momento, me toqué el pecho, sentí el vacío, y caí en la cuenta que había dejado el corazón en la mesita de luz, entre el radio reloj, las promesas, la caja de cigarrillos, las caricias y la foto de tu novio.
Decidí quedarme en la fantasía, como un ocupa, zurciendo con miradas las sábanas de la ciudad que comenzaba a despertar...
Desearía que estuvieras aquí.

Demanda

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(va con mucha verdad...)

Te mando una postal de mis pies
Después de buscarte todos estos días
Como un testimonio de mi fracaso
Como un poema de lucha desigual

No puedo medir el sentimiento
Por eso lo exagero
No puedo tenerte, por eso te pienso
Y me hago un abrigo con tu sombra

Esta cuidad se parece a un mapa
De piratas sin el tesoro
Sin la otra mitad

Dejame decirte donde se cruzan,
La distancia y el recuerdo
Para darnos tiempo a que nos encontremos

Pedazos de imágenes tuyas
Se me caen de los ojos
Injerto palabras y me miento

El vaivén de la noche
Se muere en esta hora
Y el tiempo cuelga de ángles de algodón
Bajo la lluvia

Euterpe

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Desayuné con mate, pan tostado, dos secuestros extorsivos, un nuevo presidente y una canción de Sabina.
A pesar de todo la mañana estaba hermosa, mi corazón como una brújula giraba al rededor de tu recuerdo. El 278 me dejó en el río de Quilmes, entre escaleras, un arenero inmóvil y nubes blancas con títeres en las manos.
El escenario era perfecto; Platea preferencial para los sentimientos - me dije.
Las metáforas colapsaban en el silencio y caían mansas sobre el agua.
Esto me recordó a otras mañanas...
¿Te acordás Euterpe cuando forzábamos los sueños hasta convertirlos en carne? Y el sol tibio nos envolvía como un tema de jazz cargado de suaves trompetas...
Si, quizas lo recuerdes, y con eso me conformo.
Es que cuando me hago el poeta me conformo con tan poco.

Pienso espiral

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Extraido de: el espiral ciego>




Pienso en tercera persona y escribo sobre un espiral
Pienso en tercera persona y escribo sobre un
pienso en tercera persona y escribo sobre
Pienso en tercera persona y escribo
Pienso en tercera persona y
Pienso en tercera persona
Pienso en tercera
Pienso en
Pienso
P
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s
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Pienso?